En el cultivo de tomate, la concentración de oxígeno en la losa de sustrato desempeña un papel esencial para garantizar un crecimiento sano de las plantas y un rendimiento óptimo. Un suministro estable de oxígeno a las raíces es crucial para la respiración de la planta. Evitar deficiencias de oxígeno requiere una estrategia de riego cuidadosamente ajustada.
En un cultivo innovador de tomate (Merlice), se analizaron distintas opciones para optimizar la salud y la eficiencia del cultivo. El productor optó por monitorizar intensivamente el entorno de cultivo mediante sensores de fotosíntesis y de oxígeno. Esta tecnología permite controlar indicadores clave que son fundamentales para el correcto funcionamiento de las raíces y, por tanto, para la salud general de la planta. El estudio mostró que se producían periodos sin oxígeno debido a una capacidad de drenaje limitada de la losa de sustrato. En los días posteriores se observaron fluctuaciones en los niveles de oxígeno, lo que proporcionó información clave sobre la relación entre el riego y la actividad de la planta.
Análisis de los niveles de oxígeno en la losa de sustrato
El gráfico detallado del contenido de oxígeno a lo largo de varios días muestra un patrón que puede explicarse por el riego en combinación con la actividad de la planta.

– 20/21 de julio: La concentración de oxígeno en la losa de sustrato desciende a cero, debido a una capacidad de drenaje limitada de la losa. Esto indica que el suministro de oxígeno en ese momento es insuficiente para sostener la respiración de las raíces. Es probable que este periodo sin oxígeno tenga un impacto negativo en la salud radicular.
– 22 de julio: El periodo sin oxígeno es más corto y mejora la capacidad de drenaje de la losa de sustrato, lo que indica que pueden existir mejores condiciones para la respiración de las raíces. Esto puede estar relacionado con un ajuste en la estrategia de riego.
– A partir del 23 de julio: Por primera vez, la concentración de oxígeno ya no desciende a cero, lo que constituye una señal positiva. Parece que ha mejorado el equilibrio entre el riego y la capacidad de absorción de las plantas. Esto garantiza un suministro de oxígeno más estable a las raíces y contribuye a un desarrollo más saludable de las plantas. En los días posteriores, el nivel de oxígeno se recupera a valores más altos y los periodos sin oxígeno son más cortos o incluso inexistentes. La tendencia es ascendente.
Recomendaciones de mejora
La gestión de los niveles de oxígeno en el sustrato en el cultivo de tomate requiere ajustes en la estrategia de riego. Sobre la base de las observaciones de los gráficos, se pueden formular las siguientes recomendaciones:
- Optimice la frecuencia de riego: ajuste con precisión la estrategia de riego mediante intervalos más frecuentes y de menor duración.
- Supervise con precisión los niveles de oxígeno y humedad: mediante el uso de tecnología de sensores en tiempo real para el oxígeno, es posible responder rápidamente a las fluctuaciones y evitar periodos sin oxígeno.
- Ajuste el riego en función de las condiciones climáticas: los días más cálidos con alta intensidad lumínica y los días más fríos con baja intensidad lumínica tienen efectos diferentes sobre la capacidad de drenaje del sustrato y los niveles de oxígeno asociados. Es esencial adaptar la estrategia de riego para evitar tanto la deshidratación de la losa de sustrato como la falta de oxígeno en la zona radicular.
Conclusión
El monitoreo preciso y el ajuste del riego son fundamentales para un cultivo de tomate sano y productivo. Las fluctuaciones en la concentración de oxígeno muestran que un desequilibrio entre el riego y la actividad de la planta provoca deficiencias de oxígeno y una menor salud radicular. Al ajustar dinámicamente el riego en función de la actividad de la planta y de las condiciones ambientales, se puede optimizar el suministro de oxígeno a las raíces, lo que se traduce en un mejor crecimiento y un mayor rendimiento del cultivo de tomate.
